Noticias de África Central

El Papa se reunirá con el Patriarca ortodoxo de Moscú en el aeropuerto de La Habana el 12 de febrero
Un muro de mil años de enemistad se rompió inesperadamente el viernes a mediodía cuando el Vaticano y el Patriarcado de Moscú anunciaron, con un comunicado conjunto y conferencias de prensa simultáneas, el primer encuentro de la historia entre un Papa y un Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa el próximo viernes 12 de febrero en Cuba. Su relevancia histórica es similar al abrazo de Pablo VI con el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Atenágoras, en 1964 en Jerusalén: el primer contacto personal desde el cisma de 1054. Pero las consecuencias prácticas pueden ser mucho mayores, pues el Patriarca Ecuménico, «primus inter pares» de las catorce Iglesias Ortodoxas, preside una comunidad minúscula, mientras que el Patriarcado de Moscú reúne dos tercios de los ortodoxos y es la segunda Iglesia cristiana después de la católica, que siempre ha tratado con hostilidad. El gran sueño de Juan Pablo II y Benedicto XVI se ha hecho posible gracias a la diplomacia personal de Francisco y como respuesta a una situación de emergencia sin precedentes: las llamaradas del Daesh en media docena de países y la persecución de los cristianos en Oriente Medio. El Vaticano y el Patriarcado de Moscú, anunciaron que el próximo viernes 12 de febrero, durante su vuelo hacia México, el Papa Francisco hará una escala en el aeropuerto de La Habana para reunirse con el Patriarca Kiril. Según el comunicado conjunto, se trata de «un encuentro preparado desde hace largo tiempo, que será el primero de la historia, marcará una etapa importante en las relaciones entre las dos Iglesias», y será «un signo de esperanza para todos los hombres de buena voluntad». Federico Lombardi comentó que el Papa Francisco «deseaba este encuentro desde hace un par de años», y llevaba preparándolo desde entonces. El 30 de noviembre del 2014, durante el vuelo Estambul-Roma después de su visita a Turquía -donde había intercambiado grandes gestos de afecto con el Patriarca Ecuménico de Constantinopla-, Francisco manifestó a los periodistas su gran interés por un encuentro con Kiril: «Le he hecho saber –y él también está de acuerdo- la voluntad de que nos reunamos. Le he dicho: yo voy a donde tú quieras; tú me llamas, y yo voy. Y él tiene la misma intención. Los dos queremos reunirnos, y queremos caminar hacia delante». Breves discursos en español y ruso Francisco aterrizará en el aeropuerto de La Habana a las 2 de la tarde del viernes y será recibido por el presidente Raúl Castro, quien ha puesto su país a disposición de ambos para este encuentro. El Papa y el Patriarca de Moscú se reunirán en privado –acompañados tan sólo de dos intérpretes- durante dos horas en la sala de personalidades del aeropuerto José Martí. A continuación, firmaran una declaración conjunta y pronunciarán breves discursos, en español y en ruso, «como expresión espontanea de sus sentimientos personales en esta bellísima ocasión». Acto seguido, Raúl Castro acompañará al Papa hasta el avión para despedirle antes de su vuelo a Ciudad de México, donde iniciará una intensa visita de cinco días, con desplazamientos a las cuatro esquinas del país. En los años 1996 y 1997, Juan Pablo II se volcó en conseguir un encuentro con el entonces Patriarca de Moscú, Alexey II, en Austria, pero no lo consiguió. Siguió intentándolo después, pero sin éxito, igual que Benedicto XVI. En Moscú, el metropolita Hilarión de Volokolamsk, hizo notar que el gran punto de discordia sigue siendo la actividad de la Iglesia Greco Católica de Ucrania, pero añadió que «la situación actual en Medio Oriente, África del Norte, África Central y otras regiones en que los extremistas están llevando a cabo un verdadero genocidio de cristianos requiere medidas urgentes de cooperación entre las Iglesias». Será el tema central del encuentro, que abre la puerta a un «deshielo» general, sobre todo cuando las Iglesias ortodoxas están a punto de celebrar el próximo mes de junio en Creta su primer concilio en casi un milenio. Y cuando Rusia quiere sustituir a Francia como protectora de los cristianos en Oriente Medio, y normalizar sus relaciones con Europa.


www.abc.es | 2/5/16 9:31 PM
Atisbos al mundo de 20 pueblos nómadas
La magna exposición Río Congo: artes de África Central fue inaugurada ayer en el Museo Nacional de Antropología.

www.jornada.unam.mx | 12/18/15 8:53 AM
Arrestan a uno de los principales sospechosos del genocidio ruandés
Uno de los nueve principales sospechosos del genocidio de Ruanda, país de África Central, ha sido arrestado, indica un informe de la ONU citado por medios. mundo.sputniknews.com | 12/10/15 1:46 PM
«Estamos viviendo un martirio desde hace tres años»
A las cuatro de la mañana del pasado 12 de febrero, cinco individuos se personaron en la vivienda de Fatima A., dispararon a su cónyuge y abandonaron el cadáver. Ante la ausencia de policía en la localidad, el asesinato nunca fue investigado. La muerte del esposo de Fatima, a manos de «anti-balaka», se produjo en la localidad de Gadzi, en la prefectura de Mambéré Kadei, enmarcada en la amplia franja de la República Centroafricana —aproximadamente el tercio occidental—, donde el origen étnico, los antecedentes familiares, o la nacionalidad de ascendencia tienen un impacto significativo en la seguridad de sus residentes. Ahora, la visita este domingo del Papa Francisco a este país renueva la atención mediática sobre una de las crisis actuales más olvidadas. «Estamos viviendo un martirio desde hace tres años», señala en conversación con ABC el obispo español Juan José Aguirre, residente en la República Centroafricana desde hace más de 35 años, y quien denuncia la guerra abierta entre Seleka (musulmanes) y los «anti-balaka» (no musulmanes). En marzo de 2013, un golpe de Estado del grupo insurgente Seleka, quien se había alzado en armas tres meses antes, provocaba la salida del país del presidente François Bozizé y abría una crisis política en el país africano. Entonces, el movimiento Seleka -un paraguas rebelde formado por facciones disidentes de la Unión de Fuerzas Democráticas para la Integración (UFDR), la Convención de Patriotas para la Justicia y la Paz (CPJP) y el Frente Democrático de los Pueblos de África Central (FDPC)- contaba con una base operativa cercana a los 3.000 miembros. Sin embargo, huidos los soldados de fortuna que componían sus fuerzas (mercenarios originarios de Chad y Sudán, quienes aterrizaron en el conflicto bajo la promesa de ser recompensados con las ingentes reservas que dispone el país), son las milicias «anti-balaka» (patrullas urbanas), quienes claman venganza contra todo lo que es musulmán. Para el obispo Aguirre, enmarcado en la diócesis de Bangassou (sureste del país), «la visita del Papa Francisco puede ayudarnos a salir de este laberinto donde estamos. Por eso tenemos tanta esperanza en que el Papa nos ilumine». Como destaca este cordobés, «toda la sociedad centroafricana está esperando con mucho entusiasmo esta visita». Los números de la crisis Se estima que desde el inicio del conflicto actual, hace casi tres años, cerca de un millón de personas han sido desplazadas por la violencia. Es decir uno de cada cinco habitantes de la República Centroafricana. Pero hay otros números también a tener en cuenta: Por ejemplo, cerca de 10.000 menores edad han sido reclutados por las fuerzas en conflicto. De igual modo, a día de hoy, 620.000 personas no tienen acceso a medicamentos básicos. Todo ello, en una de las crisis más olvidadas. «La situación en el país es caótica», asegura a ABC Agustín Cuevas, misionero salesiano residente en la región. «En esta situación de inseguridad, se ve la visita del Papa como una posible esperanza de que esto cambie. La gente tiene mucha ilusión por la venida del Santo Padre», añade. 10.000 menores de edad han sido reclutados por las fuerzas en conflicto Ya a comienzos de 2014, Amnistía Internacional (AI) denunciaba cómo las tropas internacionales apenas podían frenar la «limpieza étnica» que se llevaba a cabo contra esta población por parte de los «anti-balaka», a las que acusó de «violentos ataques». Entonces, entre las principales matanzas, AI documentaba un acción armada cometida el 18 de enero 2014 en Bossemptele (oeste del país), donde al menos 100 musulmanes fueron asesinados, principalmente mujeres y ancianos, entre ellos, un imán de 70 años. El drama no fue solo humano. De forma paralela, un estudio llevado a cabo por Oxfam y Acción Contra el Hambre denunciaba que la crisis amenazaba con colapsar el sistema económico del país, tras el éxodo llevado a cabo por la población musulmana. Por aquellos días, ya se advertía que el aspecto económico del conflicto no debía ser subestimado: Casi todos los comerciantes eran musulmanes y, ahora, con su partida, hay dificultades para encontrar géneros importados (aceite, sal, azúcar...), cuyos precios aumentan rápidamente. Y a cambio, los productos vendidos por la población local (yuca, maní...) pierden valor y el precio cae. «Esperan casi un milagro (…) La gente de todas las religiones, incluido los musulmanes, tienen mucho interés en la llegada del Papa como una esperanza para la paz», destaca Cuevas. «Una solución que encuentre un camino, un resquicio, de entendimiento y de convivencia», añade.


sevilla.abc.es | 11/29/15 6:28 AM
«Estamos viviendo un martirio desde hace tres años»
A las cuatro de la mañana del pasado 12 de febrero, cinco individuos se personaron en la vivienda de Fatima A., dispararon a su cónyuge y abandonaron el cadáver. Ante la ausencia de policía en la localidad, el asesinato nunca fue investigado. La muerte del esposo de Fatima, a manos de «anti-balaka», se produjo en la localidad de Gadzi, en la prefectura de Mambéré Kadei, enmarcada en la amplia franja de la República Centroafricana —aproximadamente el tercio occidental—, donde el origen étnico, los antecedentes familiares, o la nacionalidad de ascendencia tienen un impacto significativo en la seguridad de sus residentes. Ahora, la visita este domingo del Papa Francisco a este país renueva la atención mediática sobre una de las crisis actuales más olvidadas. «Estamos viviendo un martirio desde hace tres años», señala en conversación con ABC el obispo español Juan José Aguirre, residente en la República Centroafricana desde hace más de 35 años, y quien denuncia la guerra abierta entre Seleka (musulmanes) y los «anti-balaka» (no musulmanes). En marzo de 2013, un golpe de Estado del grupo insurgente Seleka, quien se había alzado en armas tres meses antes, provocaba la salida del país del presidente François Bozizé y abría una crisis política en el país africano. Entonces, el movimiento Seleka -un paraguas rebelde formado por facciones disidentes de la Unión de Fuerzas Democráticas para la Integración (UFDR), la Convención de Patriotas para la Justicia y la Paz (CPJP) y el Frente Democrático de los Pueblos de África Central (FDPC)- contaba con una base operativa cercana a los 3.000 miembros. Sin embargo, huidos los soldados de fortuna que componían sus fuerzas (mercenarios originarios de Chad y Sudán, quienes aterrizaron en el conflicto bajo la promesa de ser recompensados con las ingentes reservas que dispone el país), son las milicias «anti-balaka» (patrullas urbanas), quienes claman venganza contra todo lo que es musulmán. Para el obispo Aguirre, enmarcado en la diócesis de Bangassou (sureste del país), «la visita del Papa Francisco puede ayudarnos a salir de este laberinto donde estamos. Por eso tenemos tanta esperanza en que el Papa nos ilumine». Como destaca este cordobés, «toda la sociedad centroafricana está esperando con mucho entusiasmo esta visita». Los números de la crisis Se estima que desde el inicio del conflicto actual, hace casi tres años, cerca de un millón de personas han sido desplazadas por la violencia. Es decir uno de cada cinco habitantes de la República Centroafricana. Pero hay otros números también a tener en cuenta: Por ejemplo, cerca de 10.000 menores edad han sido reclutados por las fuerzas en conflicto. De igual modo, a día de hoy, 620.000 personas no tienen acceso a medicamentos básicos. Todo ello, en una de las crisis más olvidadas. «La situación en el país es caótica», asegura a ABC Agustín Cuevas, misionero salesiano residente en la región. «En esta situación de inseguridad, se ve la visita del Papa como una posible esperanza de que esto cambie. La gente tiene mucha ilusión por la venida del Santo Padre», añade. 10.000 menores de edad han sido reclutados por las fuerzas en conflicto Ya a comienzos de 2014, Amnistía Internacional (AI) denunciaba cómo las tropas internacionales apenas podían frenar la «limpieza étnica» que se llevaba a cabo contra esta población por parte de los «anti-balaka», a las que acusó de «violentos ataques». Entonces, entre las principales matanzas, AI documentaba un acción armada cometida el 18 de enero 2014 en Bossemptele (oeste del país), donde al menos 100 musulmanes fueron asesinados, principalmente mujeres y ancianos, entre ellos, un imán de 70 años. El drama no fue solo humano. De forma paralela, un estudio llevado a cabo por Oxfam y Acción Contra el Hambre denunciaba que la crisis amenazaba con colapsar el sistema económico del país, tras el éxodo llevado a cabo por la población musulmana. Por aquellos días, ya se advertía que el aspecto económico del conflicto no debía ser subestimado: Casi todos los comerciantes eran musulmanes y, ahora, con su partida, hay dificultades para encontrar géneros importados (aceite, sal, azúcar...), cuyos precios aumentan rápidamente. Y a cambio, los productos vendidos por la población local (yuca, maní...) pierden valor y el precio cae. «Esperan casi un milagro (…) La gente de todas las religiones, incluido los musulmanes, tienen mucho interés en la llegada del Papa como una esperanza para la paz», destaca Cuevas. «Una solución que encuentre un camino, un resquicio, de entendimiento y de convivencia», añade.


www.abc.es | 11/29/15 5:39 AM
Los líderes musulmanes de República Centroafricana piden paz ante la inminente llegada del Papa
«La vida es un poco más alegre de lo habitual», ha comentado el responsable de Naciones Unidas en la República Centroafricana (RCA), Parfait Onanga-Anyanga, reflejando la mejora del clima en Bangui a raíz de los llamamientos del arzobispo católico y los líderes musulmanes a que todo el mundo reciba calurosamente al Papa Francisco este domingo. El responsable de la ONU asegura que el contingente de 11.500 «cascos azules» de la MINUSCA y los 900 soldados franceses de la operación Sangaris constituyen «una fuerza conjunta capaz de asegurar la mejor seguridad al Papa y su séquito». Otra cosa es proteger de militantes fanáticos armados a los peregrinos que acudan a los encuentros, y a los que vienen de ciudades lejanas en coches y camiones. Pero es cierto que, a diferencia de cada semana de los últimos dos meses, en los últimos días no ha habido asesinatos ni quema de casas en la capital. A los jefes de la milicia Seleka no les conviene protagonizar ninguna violencia cuando el mundo entero observa lo que pasa en Bangui. Los anti-Balaka son menos racionales. Pero, en todo caso, los carteles con la imagen sonriente del Papa están contribuyendo, de un modo casi mágico, a elevar los ánimos. En los últimos días no ha habido asesinatos ni quema de casas en la capital A lo largo de las últimas semanas, el ministro de Defensa francés, Jean-Yves Le Drien, mucho más cauto, ha intentado convencer al Vaticano para que se cancelase el viaje en vista de que, si algo va mal, Occidente echará las culpas a Francia pues sus soldados son los únicos verdaderamente profesionales y bien equipados. El territorio nacional de la RCA está repartido entre dos milicias armadas bastante erráticas: la coalición Seleka y la organización de autodefensa anti-Balaka, que ha terminado siendo más cruel y violenta. La MINUSCA está formada por «cascos azules» de un treintena de países, en su mayoría africanos de las áreas limítrofes, que no se coordinan adecuadamente. A su vez, el gobierno provisional de la presidenta Catherine Samba-Panza constituido para celebrar unas elecciones que tendrán lugar por fin el 27 de diciembre tiene la legitimidad otorgada por la Comunidad Económica de Estados de África Central (CEEAC), pero desde el punto de seguridad es un cero a la izquierda. No tiene soldados, ni policías. Cada ministro controla poco más que la sede de su departamento. Promover la paz Aparte del envío de 300 soldados suplementarios de la fuerza de intervención rápida de Naciones Unidas, lo que más ha contribuido a calmar los espíritus en Bangui han sido los llamamientos conjuntos de los tres líderes religiosos del país, que formaron hace dos años una alianza para promover juntos la paz. El carismático arzobispo de Bangui, Dieudonné Nzapalainga, el presidente del Consejo Islámico, Oumar Kobine Layama y el presidente de la Alianza Evangélica, Nicolas Guérékoyaméné-Gbangou, llevan tiempo pidiendo juntos la armonía entre todos los centroafricanos. Se merecen el Nobel de la paz. Sus esfuerzos como equipo demuestran que la guerra en la RCA no es religiosa sino política. Entre los líderes de la milicia Seleka hay también no musulmanes, y los que lo son no hacen caso a sus imanes. Del mismo modo, la milicia de autodefensa anti-Balaka no es cristiana. La mayor parte de sus comandantes locales son animistas, y los que son cristianos no siguen los llamamientos de la conferencia episcopal ni de sus párrocos a cortar el ciclo de violencia contra gene desarmada. Son, en la práctica, pequeños «señores de la guerra», adictos ya al poder que da un arma frente quien no la tiene, y a vivir del saqueo. El punto más delicado del programa del Papa en Bangui es la visita a la mezquita central El punto más delicado del programa del Papa en Bangui es la visita a la mezquita central, prevista para el lunes. Se encuentra en el corazón del «Kilómetro 5», el barrio fortaleza de los musulmanes, desde donde los milicianos de Seleka salen a matar civiles y quemar casas cada vez que los anti-Balaka asesinan a musulmanes que se aventuran a moverse fuera de su pequeño territorio en la capital. En vista de la tremenda escasez de fuerzas de orden público, el arzobispo de Bangui, Dieudonné Nzapalainga, pidió la pasada semana a los vecinos de cada barrio que mantengan la seguridad en su territorio, colaborando entre todos para que no suceda nada desagradable. El imán de la mezquita central, Tidjani Moussa Nahibi, se ha sumado también a los llamamientos a recibir de modo caluroso al Papa en su barrio, aprovechando la ocasión para despejar los malentendidos sobre supuesta guerra religiosa en la RCA. Lo repitió hace unos días a todo el país en conferencia conjunta con el arzobispo católico, y lo intenta transmitir a los imanes de otras mezquitas del barrio musulmán. A su vez, el jefe de seguridad del Papa, Domenico Giani, que esta vez estaba esperándole en Nairobi, evita hacer cualquier comentario sobre la visita de inspección que llevo a cabo el pasado fin de semana a Bangui. Prefiere mantener silencio absoluto. Pero, al menos, su rostro no refleja inquietud.


sevilla.abc.es | 11/29/15 1:33 AM
Los líderes musulmanes de República Centroafricana piden paz ante la inminente llegada del Papa
«La vida es un poco más alegre de lo habitual», ha comentado el responsable de Naciones Unidas en la República Centroafricana (RCA), Parfait Onanga-Anyanga, reflejando la mejora del clima en Bangui a raíz de los llamamientos del arzobispo católico y los líderes musulmanes a que todo el mundo reciba calurosamente al Papa Francisco este domingo. El responsable de la ONU asegura que el contingente de 11.500 «cascos azules» de la MINUSCA y los 900 soldados franceses de la operación Sangaris constituyen «una fuerza conjunta capaz de asegurar la mejor seguridad al Papa y su séquito». Otra cosa es proteger de militantes fanáticos armados a los peregrinos que acudan a los encuentros, y a los que vienen de ciudades lejanas en coches y camiones. Pero es cierto que, a diferencia de cada semana de los últimos dos meses, en los últimos días no ha habido asesinatos ni quema de casas en la capital. A los jefes de la milicia Seleka no les conviene protagonizar ninguna violencia cuando el mundo entero observa lo que pasa en Bangui. Los anti-Balaka son menos racionales. Pero, en todo caso, los carteles con la imagen sonriente del Papa están contribuyendo, de un modo casi mágico, a elevar los ánimos. En los últimos días no ha habido asesinatos ni quema de casas en la capital A lo largo de las últimas semanas, el ministro de Defensa francés, Jean-Yves Le Drien, mucho más cauto, ha intentado convencer al Vaticano para que se cancelase el viaje en vista de que, si algo va mal, Occidente echará las culpas a Francia pues sus soldados son los únicos verdaderamente profesionales y bien equipados. El territorio nacional de la RCA está repartido entre dos milicias armadas bastante erráticas: la coalición Seleka y la organización de autodefensa anti-Balaka, que ha terminado siendo más cruel y violenta. La MINUSCA está formada por «cascos azules» de un treintena de países, en su mayoría africanos de las áreas limítrofes, que no se coordinan adecuadamente. A su vez, el gobierno provisional de la presidenta Catherine Samba-Panza constituido para celebrar unas elecciones que tendrán lugar por fin el 27 de diciembre tiene la legitimidad otorgada por la Comunidad Económica de Estados de África Central (CEEAC), pero desde el punto de seguridad es un cero a la izquierda. No tiene soldados, ni policías. Cada ministro controla poco más que la sede de su departamento. Promover la paz Aparte del envío de 300 soldados suplementarios de la fuerza de intervención rápida de Naciones Unidas, lo que más ha contribuido a calmar los espíritus en Bangui han sido los llamamientos conjuntos de los tres líderes religiosos del país, que formaron hace dos años una alianza para promover juntos la paz. El carismático arzobispo de Bangui, Dieudonné Nzapalainga, el presidente del Consejo Islámico, Oumar Kobine Layama y el presidente de la Alianza Evangélica, Nicolas Guérékoyaméné-Gbangou, llevan tiempo pidiendo juntos la armonía entre todos los centroafricanos. Se merecen el Nobel de la paz. Sus esfuerzos como equipo demuestran que la guerra en la RCA no es religiosa sino política. Entre los líderes de la milicia Seleka hay también no musulmanes, y los que lo son no hacen caso a sus imanes. Del mismo modo, la milicia de autodefensa anti-Balaka no es cristiana. La mayor parte de sus comandantes locales son animistas, y los que son cristianos no siguen los llamamientos de la conferencia episcopal ni de sus párrocos a cortar el ciclo de violencia contra gene desarmada. Son, en la práctica, pequeños «señores de la guerra», adictos ya al poder que da un arma frente quien no la tiene, y a vivir del saqueo. El punto más delicado del programa del Papa en Bangui es la visita a la mezquita central El punto más delicado del programa del Papa en Bangui es la visita a la mezquita central, prevista para el lunes. Se encuentra en el corazón del «Kilómetro 5», el barrio fortaleza de los musulmanes, desde donde los milicianos de Seleka salen a matar civiles y quemar casas cada vez que los anti-Balaka asesinan a musulmanes que se aventuran a moverse fuera de su pequeño territorio en la capital. En vista de la tremenda escasez de fuerzas de orden público, el arzobispo de Bangui, Dieudonné Nzapalainga, pidió la pasada semana a los vecinos de cada barrio que mantengan la seguridad en su territorio, colaborando entre todos para que no suceda nada desagradable. El imán de la mezquita central, Tidjani Moussa Nahibi, se ha sumado también a los llamamientos a recibir de modo caluroso al Papa en su barrio, aprovechando la ocasión para despejar los malentendidos sobre supuesta guerra religiosa en la RCA. Lo repitió hace unos días a todo el país en conferencia conjunta con el arzobispo católico, y lo intenta transmitir a los imanes de otras mezquitas del barrio musulmán. A su vez, el jefe de seguridad del Papa, Domenico Giani, que esta vez estaba esperándole en Nairobi, evita hacer cualquier comentario sobre la visita de inspección que llevo a cabo el pasado fin de semana a Bangui. Prefiere mantener silencio absoluto. Pero, al menos, su rostro no refleja inquietud.


www.abc.es | 11/28/15 9:01 PM
Bruselas confirma 350 millones de euros en ayuda al desarrollo para África Central
La Comisión Europea ha confirmado este martes un paquete de ayuda al desarrollo de 350 millones de euros hasta 2020 para la región de África Central para promover la integración política, la cooperación en seguridad, la integración económica y comercial y el desarrollo sostenible. www.europapress.es | 6/23/15 10:54 AM